martes, 4 de diciembre de 2007

Ante el proximo Solsticio de Invierno

Posteriormente, la Iglesia Cristiana decidió situar en esa fecha la Natividad de Jesucristo, dándole el mismo carácter simbólico de renacer de la esperanza y la luz en el mundo y solapando al mismo tiempo la festividad pagana previa.

De la hoguera de una noche hemos pasado al despilfarro energético de iluminar las calles de las ciudades con mas de un mes de antelación

Del ágape solidario se ha pasado a las comilonas pantagruélicas, de la puesta en común de lo necesario para la supervivencia, al regalo obligatorio; del que sacan pingues beneficios económicos las multinacionales.


Así que harto ya de tanta tontería y despilfarro propongo acciones de defensa ante tanto robo descarado. Y lo primero es ahorcar por el cuello, a ese ladrón de rojo que últimamente escala tantos balcones.


Y si no se dan por enterados continuar con los reyes y toda su corte, incluidos todos sus camellos.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Salud Compañero

Consecuente hasta el ultimo instante y aun después
ahora reposas arropado con la rojinegra
entre tus amigos, en un teatro convertido en café de tertulia
envuelto en músicas de tango,
un día después de Buenaventura.
Y estarás siempre en mi recuerdo, cuando al recoger un premio en reconocimiento a toda tu vida de actor, finalizaste tus palabras agarrando tus manos por encima de la cabeza con el saludo libertario.


¡Salud y Anarquia Compañero!

viernes, 2 de noviembre de 2007

Dia de difuntos



Antes de que la colonización económica y cultural yanki nos impusiera sus costumbres, haciéndonos olvidar las nuestras.


En estas fechas encendíamos palomillas de aceite en recuerdo de nuestros antepasados fallecidos

Pero eso no le suponía suficiente plusvalía a las multinacionales y en estos últimos años nos borran los recuerdos con sus fiestas de olvido.

miércoles, 24 de octubre de 2007

SAN RAFAEL

Durante mucho tiempo se celebro el 24 de Octubre, con la modificacion del Santoral lo trasladaron y agruparon con los otros arcangeles el 29 de septiembre, pero yo aun recuerdo los dias de santo en Octubre.


El Arcángel San Rafael, uno de los espíritus celestiales que, gozando de la beatífica y eternal presencia de Dios, se nos han manifestado nominalmente, fue enviado por divina dignación para destacar dos hechos importantes de tal protección: la curación de Sara de la opresión del demonio y la curación de la ceguera de Tobías, juntamente con la protección viandante al joven Tobías. Es por ello que la Iglesia, particularmente en España, celebra su fiesta con especial veneración; siendo muchas las instituciones puestas bajo su especial patronazgo, entre ellas, las fuerzas municipales de la Guardia Urbana y la Orden de San Juan de Dios en sus hospitales. — Fiesta: 24 de octubre. Misa propia.
Es San Rafael uno de les tres santos mílites de la corte celestial que nominalmente venera la Madre Iglesia y destaca como dignos de veneración particular. Su historia está referida en el Libro de Tobías del Antiguo Testamento. Se cuenta en dicho Libro que el santo Patriarca Tobías de la Ley mosaica destacaba por su virtud y temor de Dios, practicando todas las obras de misericordia y caridad. Permitió el Señor, no obstante, que sufriera tribulaciones y trabajos: fue cautivo en Nínive de Salmanasar, perdió sus bienes y hacienda y hasta fue condenado a muerte por el rey Senaquerib, librándose de ella mediante la fuga. Al regreso a su casa, dedicóse nuevamente a obras de misericordia.
Fatigado un día del trabajo de enterrar a los muertos, israelitas como él y víctimas de las iras del rey, quiso descansar junto a una pared, cayéndole entonces en los ojos, mientras dormía, inmundicias de un nido de golondrinas y quedando por ello ciego. Sobrellevó con admirable paciencia y resignación esta prueba del Señor, soportando hasta agravios y ofensas de su mujer y amigos, que se burlaban y hacían mofa del poco provecho que sus penitencias y virtudes le habían traído. “Todo ello le causaba profunda pena, por lo que rogaba fervientemente al Señor auxilio y consuelo. Al mismo tiempo que Tobías insistía en tales fervientes súplicas, una doncella llamada Sara, hija de Raguel, vecina de Rages, ciudad de los medos, rogaba también a Dios la librara de la desgracia que la afligía, con la muerte de sus varios esposos, apenas contraía matrimonio. Oyó el Señor las oraciones de Tobías y de Sara y envió a su Arcángel Rafael para aliviarlos.
Creyendo el anciano Tobías próxima su muerte, llama a su hijo para bendecirle, darle sus últimos consejos, que detalla prolijamente el Libro santo, y enviarle a cobrar a Gabelo, un pariente suyo, residente en Rages, una deuda de diez talentos, que otrora le prestara; a cuyo efecto vaya luego en busca de acompañante que le guíe y dirija a Rages.
Obedece el joven Tobías y, al salir de casa, encuéntrase con un apuesto joven que se le ofrece para tal viaje. Preparado todo lo conveniente, emprenden luego ambos el camino. Tras la primera jornada de viaje, aposentáronse a descansar en las orillas del Tigris, circunstancia que aprovecha Tobías para lavarse los pies.
De repente un pez monstruoso sale del río y ataca a Tobías; a las voces del joven, acude el Arcángel Rafael, que no otro era el acompañante de Tobías, y le ordena que, abrazándose al pez, lo saque del agua; y así, muerto el mismo, le dice que abra sus entrañas y le saque el corazón, la hiel y el hígado, para servirse de ellos en su tiempo; preparando el resto para alimentarse durante el camino cuando de ello tengan necesidad.
Pasando por casa de Raguel y prendado Tobías de la joven Sara, le dice el Arcángel la pida por esposa, pues no le ocurrirá como a los demás maridos habidos por ella, ya que su corazón era puro y no cautivo de la lujuria. Raguel aceptó a Tobías con grande gozo y le dio su hija única, enterado por Rafael de que sería ahuyentado el demonio, causante de los anteriores males, al cumplir el joven Tobías las instrucciones que él le diera.
Entonces saca el muchacho un pedazo del corazón del pez y lo pone sobre unas brasas encendidas en su aposento; mientras, el demonio culpable, atado por el arcángel, era conducido por el mismo a un desierto del alto Egipto, para que no perturbase más la paz de Sara, que persuadida por Tobías, y siguiendo las instrucciones de Rafael, se pasa la noche en oración para vencer así al enemigo.
Ana, esposa de Raguel, temerosa de que ocurriera como las veces anteriores, envió una de sus criadas al aposento de Sara, regresando ella con la feliz nueva de que los esposos dormían plácidamente. Celebrado al día siguiente un gran banquete de bodas, Raguel hace a Tobías cesión de la mitad de su hacienda, como dote de su hija, transmitiéndole el dominio de la otra mitad para después de su muerte.
Permanece Tobías en casa de Raguel por espacio de dos semanas, mientras Rafael realiza el encargo del anciano Patriarca, tan satisfactoriamente, que hace que el mismo Gabelo vaya a casa de Raguel a pagar a Tobías la deuda y participar en el general regocijo.
Sin embargo, en casa del Patriarca, la tristeza era grande; Ana, madre de Tobías, lloraba su tardanza; y aunque el anciano la consolaba con buenas razones, ella ascendía todos los días a una cumbre para divisar el regreso de su hijo, llorando inconsolable. Al fin, Tobías y su esposa Sara, aconsejados por Rafael, emprenden el camino de regreso al hogar de aquél, con grande acompañamiento de criados y después de haber recibido la mitad de la hacienda ofrecida, en dinero, alhajas y ganados. Avanzado el camino, Rafael insta a Tobías para que se adelante con él, anticipando el regreso, diciéndole: «Lleva contigo algún tanto de la hiel del pez, porque será necesario dentro de poco».
La madre, que observaba desde lo alto, al divisarlos, llena de alegría, avisa de ello a su esposo y entonces el perro, compañero fiel del joven Tobías que se ha acercado hasta ellos, confirma en el más grande gozo y alegría el corazón de los ancianos padres, ante la inminente llegada del hijo ausente, que les abraza seguidamente, con lágrimas de gozo y satisfacción.
Dadas gracias a Dios y ofrecidos al Señor sacrificios de adoración, toma el joven Tobías de la hiel del pez, según su acompañante Rafael le previniera, y unta a su padre en los ojos, recobrando éste entonces la vista, tan sana y perfecta desde aquel momento, como si nunca hubiera padecido ceguera.
Bendijo nuevamente al Señor el anciano y todos los suyos con gran alegría, que subió al límite cuando a los siete días entraba Sara con sus criados y riquezas. Hubo grandes fiestas y convites; y conociendo el anciano Tobías que todos aquellos bienes procedían de la mediación y bondad del guía, cuya personalidad ignoraban, dijo a su hijo: «¿Cómo podremos agradecer, hijo mío, los bienes que nos ha prodigado este joven que ha sido tu guía?».
«Padre, yo no sé, respondió el hijo, qué recompensa sea digna de él; que me llevó y trajo sano y salvo; cobró la deuda de Gabelo; hizo que Sara fuese mi esposa, ahuyentando el demonio que la atormentaba y llenando de gozo la casa de sus padres; me libertó del pez y curó a vos, padre, la ceguera, para que vierais nuevamente la luz del Cielo. Suplicadle, padre mío, se digne recibir siquiera la mitad de todo cuanto hemos traído».
Creyólo muy prudente el santo varón; y llamando a Rafael, le rogaron con encarecimiento se dignase aceptar la mitad de los bienes recibidos.
Entonces San Rafael, desvelando su secreto, les habló así «Bendecid a Dios del cielo y dadle gracias ante todo, porque ha usado con vosotros de su misericordia. Yo soy el Arcángel Rafael, uno de los siete que estamos delante del Señor».
Al oír esto, los dos Tobías se turbaron y, llenos de temor, cayeron en tierra.
San Rafael les dice entonces dulcemente: «No temáis, porque cuando yo estaba con vosotros, estaba por voluntad de Dios. Bendecidle y cantad sus alabanzas. Ya es tiempo de que vuelva al que me envió. Vosotros bendecid siempre al Señor y contad sus maravillas».
Dicho esto desapareció y no volvieron a verle.

martes, 23 de octubre de 2007

Tumbas piratas en la Mezquita







En el suelo de la Mezquita de Cordoba, encontre estas lapidas, que mas que a la muerte me recuerdan a los "Hermanos de la costa" y me traen a la memoria una vieja canción:


A moi forban que m´importe la glorie

les lois du monde, que m´ importe la mort.

Sur l´ocean j´planté ma victoire

et bois mon vin dans une coupe d´or.

Vivre d´orgie c´est ma seule esperance

le seul bonheur que j´ai pu conquerir

si sur les flots j´ai passé mon enfance

c´est sur les flots qu´un forban doit mourir...

jueves, 13 de septiembre de 2007

El Santo Patrón

Le llamaban Indiana, aunque era un Indiana bajito y con gafas, vivaracho como un rabo recién cortado de lagartija. Le vi por primera vez en un albergue en Imlil, donde yo acababa de regresar del Toubkal y el arribó conduciendo una furgoneta con un viaje alternativo que recorría la cordillera del Atlas y el desierto marroquí.

Imlil no era mas que un pueblucho en cuesta, situado a 1.740 metros de altitud en medio de la cordillera del Atlas, donde para llegar a las casas había hasta que vadear por un paso de piedras un torrente y en el que comenzaban a poner el agua corriente en algunas casas, pero donde aun las mujeres beréberes con sus coloridos pañuelos a la cabeza se reunían en torno al caño de la fuente con sus cantaros; mas o menos me recordaba cualquier pueblo de nuestra geografía hace 50 años.

Tras las hermosas puestas de sol en la terraza del albergue y antes y después del inevitable tajin que constituía la cena, la única bebida aconsejable era el te a la menta y en torno a la tetera con que escanciábamos el te en nuestros vasos, inevitablemente se formaba una animada tertulia, donde se intercambiaban informaciones sobre la ruta, se contaban anécdotas del camino y se disertaba sobre todo lo divino y humano.

Indiana era un ameno conversador con el que se congeniaba fácilmente y que nos contagiaba de su alegría por la vida haciéndonos reír a carcajadas con sus relatos, vivía durante el verano con su furgoneta Iveco adaptada, organizando viajes alternativos, rebosando la baca de macutos y bicicletas, por los países del norte de África y durante el invierno, en su Tolosa natal, trabajaba restaurando muebles y antigüedades.

Y una de sus historias que aun no he podido comprobar si es o no cierta (tengo aun pendiente un viaje a Tolosa para comprobarlo) es de las que difícilmente se olvidan:

Estaban hace unos años arreglando la techumbre de la Iglesia de Tolosa, cuando no se sabe porque causa, se les soltó un día el contrapeso de la grúa, que atravesó perforando el tejado sobre la capilla del Santo patrón y a San Juan le arranco la cabeza, partiéndosela al medio y saltándole un ojo.

Me encargaron restaurarlo y además con prisas porque las fiestas estaban cercanas y había que sacar al santo en procesión, la cabeza era de buena madera, dura de encina y su restauración no era difícil, pero los ojos eran otro cantar, uno se había hecho añicos y era irrecuperable por completo, así que había que encargar que le hicieran unos ojos nuevos de cristal.

Y como los Guipuchis somos muy elegantes y además era los ojos de nuestro santo patrón, la cofradía del pueblo los encargo de cristal de Bohemia, nada mas ni nada menos que a la Republica Checa, así que desmonte el ojo que le quedaba sano y lo mandamos con el encargo de realizar dos ojos nuevos similares al antiguo. Nuestro San Juan tan austero en vida, iba a disfrutar en imagen de unos ojos bohemios, un regalo incongruente para su ascético y maltratado cuerpo, en fin que iba a disfrutar de una visión de lujo.

Los ojos encargados tardaron la rehostia, pero por fin llegaron pocos días antes de las fiestas, coincidiendo con una remesilla de buen afgano que, lo primero es lo primero, catamos inmediatamente antes de que San Juan nos pudiera ver con los ojos en la cara.
El afgano estaba de puta madre y repetimos aunque era fuertecillo y aparte del buen cuerpo y las risillas, al tercero ya comenzamos a notar un cierto mareillo, que se me agudizo cuando prepare el Araldit para pegarle los ojos en las restauradas vacías cuencas de madera policromada, que nos habían quedado bien guapas, que mas que la cara de un San Juan, parecía la de un San Luis.
Así que le dije a mi compadre: -Pónselos tú, que yo no calculo bien las distancias en estos momentos y me senté quedándome con la musiquilla de fondo que teníamos puesta, transpuesto unos minutos.
Cuando despertamos, porque mi compadre estaba por lo que paso después mas o menos en la misma situación que el Menda, al mirar al Santo se nos cayo el cielo encima, los ojos estaban mal colocados y el San Juan cruzaba la mirada bizqueando o como dicen por mi tierra el santo miraba a izquierdas.
Si no fuera por el desastre que suponía, el Araldit ya había endurecido e intentar sacarlos enteros y ponérselos de nuevo era prácticamente imposible, pedir otros nuevos no daba tiempo por la inmediatez de las fiestas, la cosa tenia su gracia, porque el rostro de San Juan quedaba muy cómico, mas que a la piedad movía a la carcajada.
Le dimos mil vueltas al asunto a ver si encontrábamos alguna solución para el desaguisado, pero por mas que nos estrujamos la mollera no encontramos ninguna satisfactoria, así que haciendo de tripas corazón decidimos que a lo hecho pecho, consolándonos que tal vez en la altura de la hornacina donde estaba colocado y contando con la penumbra que reinaba en la iglesia, no se le notara demasiado.

Ilusión vana, los del pueblo, casi todos los tolosanos y casi todos los tolosarras, aun andan diciendo que fue una venganza, que qué se podía esperar del Indiana, si su abuelo, el feriante de los caballitos, fue un anarquista de los de la CNT.


Lázaro Zapata a 27 de Fructidor de 215 en La Granja